Irrepetible noche de toque, cante y baile, en una edición del festival flamenco que pasará a la historia

Paco Cepero, El Cabrero y la Cañeta de Málaga lo bordan sobre las tablas de El Portón ante un público entregado. Sobresalientes José de la Tomasa, Cancanilla, la debutante Amparo Heredia y el baile de Carrete y Rocío García

No defraudó nadie, como era de esperar. La cuadragésima tercera edición del Festival Flamenco Torre del Cante pasará a la historia como una de las veladas irrepetibles, únicas y exitosas del certamen, de esas que necesitan décadas para superarse. Era la noche de las estrellas, de las leyendas del flamenco aún en activo, del toque magistral, del cante sólido y del baile atronador. Y, sin duda, todos dieron la talla sobre las tablas de la Finca El Portón, cuyas gradas estaban repletas de un público entregado que vibró a cada compás. El cuadro de artistas, consagrados y debutantes, ungidos por el éxito, se entregó por igual y brilló al máximo nivel.

Los mágicos dedos del maestro Paco Cepero al toque; la fuerza reivindicativa de El Cabrero, que dejaba sin palabras; el temperamento de La Cañeta; la sobria calidad y flamenco puro de José de la Tomasa; el vendaval Cancanilla, para cerrar el festival; y los fenómenos del baile José Losada ‘Carrete’ y la jovencísima alhaurina Rocío García –con el toque del también paisano Antonio Soto-, además de la sorprendente voz de Amparo Heredia –menudos tangos de Granada se marcó-, completaron una histórica velada, al gusto de los paladares más exigentes, que arrancó durante horas las palmas de los más de 900 asistentes. El resto de guitarras que acompañaban a los cantaores también sonó de dulce: Rafael Rodríguez –inolvidable su mano a mano con la leyenda Cepero- y Pepe Carrión.

Como es ya tradición, la gala flamenca que abre la temporada en Andalucía fue presentada por Gonzalo Rojo y Manuel López, dos de las voces más autorizadas por conocer los entresijos de este arte, y no faltaron las principales autoridades, encabezadas por el alcalde, Joaquín Villanova, y el presidente de la peña organizadora, Ildefonso Espínola. Ambos se deshicieron en elogios por la tremenda lección y derroche de arte y duende vista anoche. “Ha sido todo un homenaje a aquellos grandes artistas que ya pasaron por el festival, uno de los pocos que mantiene el mismo formato, donde se apuesta por el ‘toque’, el cante y el baile. Nuestras raíces están seguras en Alhaurín de la Torre”, subrayó Villanova. El presidente de Torre del Cante calificó de “sobresaliente” esta edición, con Cepero “genial, por encima de todas las expectativas, y la Cañeta con mucho arte. Todos han estado muy bien. Ha sido un hermoso tributo a las leyendas vivas del flamenco. En la próxima edición pretendemos hacer lo mismo pero con las jóvenes promesas”.

Por su parte, Mario Pérez, concejal de Cultura, recalcó: “Año tras año, hacemos todo el esfuerzo necesario en nuestro municipio para impulsar un arte reconocido como patrimonio inmaterial por la UNESCO, que nos distingue y nos aporta. Estamos ante un arte que en todas sus facetas han traspasado las fronteras internacionales”. Y mientras, uno de los triunfadores de la noche, el guitarra Paco Cepero, a quien estaba dedicado el cartel artístico, se sintió “abrumado y agradecido”. “Es un verdadero placer y un honor verme como imagen del cartel de un certamen que tiene tanta resonancia y solera. Para mí ha sido muy especial”.

En resumen: Una noche para el recuerdo y una de las páginas más brillantes del reconocido festival, vigente desde 1974 y con una salud de hierro. Por muchos años.

HAN COLABORADO EN ESTA CRÓNICA: JAVIER DE MOLINA (www.elfarodemalaga.es), en los textos y fotos y ÁNGEL DOCTOR (www.elagoradealhaurin.com), también en las fotografías.

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