Mejora de la eficiencia de la instalación de iluminación

La iluminación y la eficiencia energética
El uso cotidiano de la iluminación, utilizada de forma innecesaria en algunos casos, hace que se convierta en una de las partidas más importantes dentro de la factura energética, llegando a representar un 17% del consumo de los hogares y, por tanto, con un gran potencial de ahorro.

a) Tipos de iluminación
Las lámparas que, de forma habitual, aparecen en una vivienda son:
Lámparas incandescentes: se trata de las bombillas convencionales, que son las más baratas, las que menos duran y las que más gastan.  Su fabricación se ha ido prohibiendo gradualmente desde septiembre de 2009.

Tubos fluorescentes convencionales: luminaria que cuenta con una lámpara de vapor de mercurio a baja presión en el interior de un tubo fino de vidrio revestido interiormente por diversas sustancias químicas llamadas fósforos. En viviendas se ha utilizado en las cocinas.
Lámparas halógenas: suelen ir empotradas en el techo, duran más tiempo que las lámparas incandescentes y proporcionan una mayor calidad de iluminación, pero son más caras. La lámpara halógena es una variante de la lámpara incandescente con un filamento de tungsteno dentro de un gas inerte y una pequeña cantidad de halógeno (como yodo o bromo).

Este tipo de lámparas genera un alto consumo energético, lo que hace que no sean eficientes y eleven los costes en la factura eléctrica.

Las lámparas más recomendables para ahorrar y contribuir a la eficiencia energética son:
Lámparas de bajo consumo: lámparas fluorescentes compactas de menor consumo que las bombillas convencionales y que duran hasta 8 veces más.
Tubos fluorescentes de alta eficiencia y bajo consumo.
Leds: lámparas de muy bajo consumo y de gran duración.

 Lámparas eficientes
El uso de lámparas eficientes, además de ayudar a reducir la factura de la luz, contribuyen al ahorro y a la eficiencia energética del país.
Aunque son más caras, debido a su bajo consumo y a su mayor duración, la inversión inicial se amortiza en muy poco tiempo.
En la Tabla 1 se muestra un ejemplo de mejora del alumbrado interior de una vivienda al sustituir las lámparas. Esto supone reducir el consumo sin reducir la cantidad de luz, aumentando, por lo tanto, la eficiencia energética.

Controlar la iluminación para ser eficientes
El control de la iluminación permite consumir sólo la luz que se necesita y reducir el consumo eléctrico. En la actualidad, existen diversos sistemas que permiten realizar un control sobre la iluminación de la vivienda.

Sistemas de control de la iluminación
Colocados en la instalación eléctrica, permiten adaptar el nivel de iluminación en función de las necesidades, ayudando a reducir el consumo y a conseguir un ambiente más agradable en el hogar. Hoy podemos incorporar sensores a las luminarias que regulen el encendido y la intensidad en función de la luz natural.

Algunos ejemplos de estos sistemas son:

Detectores de presencia: dispositivos que encienden o apagan las luces de una zona de la vivienda cuando detecta presencia de personas.

Pulsadores temporizados: mecanismos que, una vez pulsados, mantienen encendido el alumbrado durante el tiempo programado, evitando dejar luces encendidas por olvido en habitaciones con escasa ocupación.

Reguladores de iluminación: mecanismos que permiten variar la intensidad de la luz de una lámpara, consiguiendo diferentes ambientes según nuestra conveniencia y necesidades, desde la penumbra hasta la claridad máxima. De este modo, se racionaliza el consumo y se ahorra energía.

Anexos descargables

Edad de la edificación
Guía del solicitante administración andaluza
PROGRAMA ESPECÍFICO "CLIMATIZACIÓN EFICIENTE DE ANDALUCÍA"
Empresas autorizadas PROSOL
Programa No Sound